sábado, 1 de enero de 2011

VIDA Y OBRA DEL APOSTOL PABLO


San Pablo, que originalmente llevaba el nombre hebreo de Saulo, pertenecía a la tribu de Benjamín. Él nació en Tarso, capital de Cilicia (Asia Menor), que se destacaba, en aquel tiempo, por su academia griega y la cultura de sus habitantes. Siendo nativo de esta ciudad y descendiente de judíos liberados de la esclavitud romana, Pablo tenía los derechos del ciudadano romano. En Tarso, recibió su primera educación y allí mismo conoció la cultura pagana, ya que en sus prédicas y epístolas se hayan en claro el signo de haber conocido a los escritores paganos (Hch. 17:28; 1 Cor. 15:33; Tit. 1:12).

Su instrucción final la recibió en Jerusalén, en la famosa academia rabínica del renombrado maestro Gamaliel (Hch. 22:3) que era considerado un gran conocedor de la Ley a pesar de pertenecer a la fracción farisea. Era un librepensador (Hch. 5:34) y admirador de la sabiduría griega.

Aquí mismo, según la costumbre hebrea, el joven Saulo aprendió a construir carpas, lo que le ayudó más adelante, a ganarse el sustento con su propio trabajo (Hch. 18:3; 2 Cor. 11:8; 2 Tes. 3:8). Aparentemente, el joven Saulo se preparaba para ser rabino, ya que inmediatamente después de terminar su educación, se mostró celoso de las tradiciones fariseas y perseguidor de la fe cristiana. Posiblemente por la designación del Sanedrín, él fue testigo de la muerte del primer mártir Esteban (Hch. 7:57 -8:1) y luego recibió el poder oficial para perseguir a los cristianos hasta fuera de los límites de la Palestina y Damasco (Hch. 9:1-2).

El Señor, viendo en él al “cáliz para Sí mismo elegido,” en el camino a Damasco, y de una manera milagrosa, lo llamó al servicio apostólico. Durante ese viaje una luz intensa iluminó a Saulo y él cayó ciego a la tierra.

De la luz se escuchó una voz: “¿Saulo, Saulo, porque me persigues?” A la cual Saulo pregunta: “¿Quién eres?” El Señor respondió: “Yo soy Jesús, a quién tu persigues.”

El Señor le indicó ir a Damasco, dónde se le indicaría que hacer. Los acompañantes de Saulo escucharon la voz de Cristo, pero no vieron la luz. Llevándole de la mano a Damasco, el ciego Saulo fue instruido en la fe y al tercer día bautizado por Ananías. En el momento de sumergirse en el agua, Saulo volvió a ver. Desde ese tiempo él se hizo un esforzado predicador de la enseñanza, que anteriormente perseguía. Durante un tiempo fue a Arabia y luego volvió a Damasco para predicar acerca de Cristo.

El furor de los judíos indignados por su conversión a Cristo lo obligó a huir a Jerusalén (Hch. 9:23) en el año 38 d.C., donde se unió a la sociedad de los creyentes y conoció a los apóstoles. Por el atentado a su vida por los griegos, se fue a su ciudad natal, Tarso. De allí, cerca del año 43 d.C., él fue llamado por Bernabé para la prédica en Antioquía, y luego viajaron juntos a Jerusalén, trayendo ayuda a los indigentes (Hch. 11:30).

Poco después de su vuelta a Jerusalén, por mandato del Espíritu Santo, Saulo junto con Bernabé, comenzó su primer viaje apostólico, que duró desde el año 45 al 51 d.C., atravesando toda la Isla de Chipre. Al mismo tiempo convierte a la fe al procónsul Sergio Pablo y, desde ese tiempo, comienza a llamarse Pablo.

Durante el viaje misionero de Pablo y Bernabé fueron fundadas las comunidades cristianas en las ciudades de Asia menor: Pisidia; Antioquía; Iconio; Listra y Derbe. En el año 51 d.C., san Pablo participó del Concilio Apostólico en Jerusalén, donde se había rebelado fogosamente contra la obligatoriedad de los cristianos convertidos de los paganos de conservar las costumbres mosaicas.

Al volver a Antioquía, san Pablo, junto con Silas, hizo el segundo viaje apostólico. Primero visitó las iglesias de Asia Menor, previamente fundadas por él, luego pasó a Macedonia, donde fundó las comunidades de Filipos, Tesalónica y Berea. En Listra, san Pablo encontró a su discípulo predilecto Timoteo, y desde Troas continuó su viaje junto a él, el apóstol Lucas.

De Macedonia san Pablo pasó a Grecia donde predicó en Atenas y Corinto, permaneciendo en la última, un año y medio. Desde allí envió dos epístolas a los Tesalonicenses. El segundo viaje duró del año 51 al 54 d.C.

En el año 55 d.C., san Pablo fue a Jerusalén, visitando en el camino a Efeso y Cesarea, y desde Jerusalén llegó a Antioquía (Hch. cap. 17 y 18).

Después de una breve estadía en Antioquía san Pablo comenzó su tercer viaje apostólico (56-58 d.C.), visitando primero como era su costumbre, a las iglesias fundadas previamente, luego se quedó en Efeso, donde durante dos años predicó cada día en la escuela de Tyranno.

De allí escribió su epístola a los Gálatas (a causa de la exacerbación de la fracción judaica) y su primera epístola a los Corintios (a causa de los desordenes surgidos allí y en respuesta a la carta de los Corintios a él). Una insurrección popular contra el apóstol Pablo, dirigida por el orfebre Demetrio, obligó al apóstol a dejar Efeso e irse a Macedonia (Hch. 19). En el camino él recibió la carta de Tito sobre el estado de la iglesia de Corinto y la influencia benéfica de su epístola. Por esta razón mandó a los Corintios la segunda epístola desde Macedonia por intermedio de Tito. En poco tiempo, él llegó personalmente a Corinto y escribió desde allí su epístola a los Romanos, haciendo planes de ir a Jerusalén, pasando por Roma.

Después de despedirse en Melita de los presbíteros de Efeso, san Pablo llegó a Jerusalén, donde, a causa de un levantamiento popular contra él, fue arrestado por los romanos y puesto en prisión, primero por el procónsul Félix y luego por su sucesor Festo. Esto aconteció en el año 59 d.C.

En el año 61 d.C., san Pablo, como ciudadano romano y por su pedido, fue enviado a Roma para que lo juzgue el César. Tuvo un naufragio cerca de la Isla de Malta y llegó a Roma recién en el verano del 62 d.C. Los gobernantes romanos le tenían una gran consideración y pudo predicar libremente. Con esto termina el relato de su vida en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch. Cap. 27 y 28). Desde Roma san Pablo escribió sus epístolas a los Filipenses (con el agradecimiento por la ayuda monetaria enviada a él por Epafrodito), a los Colosenses, a los Efesios y a Filemón, habitante de Colosas (a causa de un esclavo fugitivo Onésimo). Estas cuatro epístolas fueron escritas en el año 63 d.C. y enviadas con Tichíco. También desde Roma en el año 64 ha sido escrita la epístola a los hebreos de Palestina.

Los destinos subsiguientes del apóstol Pablo no se conocen con exactitud. Algunos consideran que permaneció en Roma, y que por orden de Nerón, fue muerto como mártir en el año 64 d.C. Pero hay bases para pensar que luego de los dos años en prisión, le fue otorgada la libertad e hizo su cuarto viaje apostólico.

Esto indican las epístolas pastorales a Timoteo y Tito. Después de su defensa ante el Senado y el Emperador, san Pablo fue liberado y viajó al Oriente. Quedando largo tiempo en la isla de Creta, dejó allí a su discípulo Tito, para la consagración de los presbíteros en todas las ciudades (Tit. 1:5), lo que testifica asimismo, que él consagró a Tito como obispo de la iglesia de Creta.

Más tarde, en su epístola a Tito, el apóstol Pablo le instruye cómo cumplir las obligaciones de obispo. De esta epístola, se ve también, que él pensaba pasar el invierno del 64 d.C. en Nicópolis, cerca de Tarso (Tit. 3:12).

Durante la primavera del 65 d.C., visitó a las restantes iglesias de Asia Menor y en Mileto dejó a Trófimo enfermo. A causa de éste, se produjo el levantamiento de Jerusalén contra el apóstol, seguido de su primer arresto (2 Tim. 4:20). No se sabe si pasó por Efeso, ya que dijo que los presbíteros de Efeso no verán más su cara (Hch. 20:25). Pero aparentemente en este tiempo, consagró a Timoteo como obispo para Efeso.

Luego el apóstol pasó por Troas, donde en casa de Carpo, dejó su vestimenta sacerdotal y los libros religiosos (2 Tim. 4:13). Seguidamente, fue a Macedonia, allí se enteró de la intensificación de las herejías en Efeso y escribió su primera epístola a Timoteo. Permaneció algún tiempo en Corinto (2 Tim. 4:20) y encontrando por el camino a Pedro, juntos prosiguieron el camino por Dalmacia (Tim. 4:10) e Italia llegando hasta Roma, donde dejó a Pedro, continuando, ya en el 66 d C., más hacia Occidente y llegando posiblemente a España.

Después de volver a Roma, fue encarcelado por segunda vez y allí quedó hasta su muerte. Hay una leyenda que dice, que en Roma, él predicó hasta en la corte de Nerón y convirtió a la fe de Cristo, a la concubina preferida del Emperador. Por eso fue juzgado. Por la Gracia de Dios, como dice él mismo, se salvó de las mandíbulas de los leones, o sea, de ser devorado por las fieras en el circo, pero fue encarcelado (1 Tim. 4:16-17).

Durante su segundo encarcelamiento él escribió de Efeso la segunda epístola a Timoteo, invitándolo a Roma, para despedirse, ya que presentía su muerte cercana. La leyenda no dice, si tuvo tiempo Timoteo de ver a su maestro con vida, pero relata que el apóstol no esperó mucho tiempo su corona de mártir. Después de nueve meses de encarcelamiento, él fue muerto cerca de Roma por la espada — como ciudadano romano. Esto aconteció en el año 67 d.C. y en el duodécimo año del reinado de Nerón.

Observando la vida del apóstol Pablo en general, se ve que se divide abruptamente en dos partes. Una antes de su conversión a Cristo, siendo san Pablo en ese momento Saulo, un riguroso fariseo, cumplidor de la Ley de Moisés y de las tradiciones paternas. Pensaba justificarse por las obras de la ley y el celo hacia la fe de sus padres, la cual llegaba hasta el fanatismo. Después de su conversión, segundo momento, se hizo apóstol de Cristo, dedicado enteramente a la obra de la prédica evangélica. Feliz de su llamado, pero consiente de su debilidad para el cumplimiento de tan alto servicio y atribuyéndole todas sus obras y méritos a la bendición Divina.

Su vida antes de la conversión, sostenía el apóstol con profunda convicción, era un error y vivía en el pecado, lo cual no lo llevaba a la justificación, sino a la condenación y sólo la Gracia Divina lo sacó de esa profunda perdición.

Desde ese tiempo, el apóstol Pablo trata sólo de ser digno de la Gracia Divina y no faltar a su llamado. Por eso no hay y no puede haber discusión acerca de algunos méritos, todo es obra de Dios.

Siendo un fiel reflejo de su vida, toda la enseñanza de san Pablo, revelada en sus epístolas, sigue una idea básica: el hombre se justifica por la fe, independientemente de las obras de la ley (Rom. 3:28). Pero, no se debe sacar la conclusión como si el apóstol negara la importancia de las obras de bien (ver por ej. Gal. 6:4; Ef. 2:10; 1 Tim. 2:10 y otros).

Por las “obras de la Ley,” en sus epístolas, no se entienden las obras de bien en general, sino los actos ceremoniales de la Ley de Moisés. Hay que recordar que el apóstol Pablo tuvo que luchar mucho, durante su prédica, con los judíos y los cristianos judaizantes. Muchos de lo judíos, hasta después de su conversión al cristianismo, mantenían la idea, que para los cristianos es imprescindible un cuidadoso cumplimiento de las prescripciones ceremoniales de la Ley de Moisés. Ellos se seducían a sí mismos con la idea de que Cristo vino a la tierra para salvar sólo a los judíos. Por eso, los paganos que deseaban salvarse, debían aceptar la circuncisión y cumplir con todas las ceremonias judías.

Este error impedía tan fuertemente la difusión del cristianismo entre los paganos (gentiles), que los apóstoles tuvieron que llamar en el año 51 d.C. al Concilio de Jerusalén, que anuló la obligatoriedad ceremonial de los dictados de la Ley de Moisés para los cristianos. Pero hasta después del Concilio, muchos cristianos judaizantes, tercamente mantenían sus puntos de vista y luego, hasta se separaron de la Iglesia, formando una sociedad herética propia. Estos herejes actuaban contra el apóstol Pablo e introducían discordias en la vida de la Iglesia, aprovechando la ausencia del apóstol en tal o cual iglesia. Por eso, san Pablo tenía que subrayar continuamente, que Cristo es el Salvador de toda la humanidad — tanto judíos como gentiles, y que el hombre se salva no por el cumplimiento de las ceremonias de la ley, sino sólo con la fe en Cristo.

Desgraciadamente, esta idea Paulina fue tergiversada por Lutero y sus seguidores, los protestantes. Ellos afirmaban que el apóstol Pablo niega, en general, la importancia de las obras de bien para la salvación. Si esto fuese así, san Pablo no diría en la 1ª epístola a los Corintios que: “Y si tuviese profecías, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy” (1 Cor. 13:2), ya que el amor, se muestra, justamente, en las obras de bien.

Por Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

jueves, 16 de diciembre de 2010

Historia del Pesebre o Belén


El pesebre, también llamado belén, nacimiento, portal o pasitos en los diferentes países y regiones de habla hispana, es la representación plástica de escenas de la Natividad de Jesucristo, que se suele exponer durante la Navidad en hogares, iglesias y muchos centros públicos, como escuelas, organismos oficiales, comercios, etc. La construcción y exhibición de belenes forma parte de la liturgia navideña en muchas partes del mundo, especialmente en la tradición católica.

La primera celebración navideña en la que se montó un pesebre para la conmemoración del nacimiento de Jesús fue en la Nochebuena de 1223, realizado por San Francisco de Asís en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia). La escena del nacimiento de Cristo no fue representada con figuritas y miniaturas de objetos cotidianos, como hacemos actualmente,[1] ni con personas, aunque para la ocasión San Francisco sí utilizó animales. Se celebró la misa nocturna acompañada de una representación simbólica de la escena del nacimiento, mediante un pesebre (sin niño) con el buey y la mula, basándose en la tradición cristiana y los Evangelios apócrifos, así como en la lectura de Isaías: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne" (Is. 1,3). Estos animales ya aparecen en el pesebre del siglo IV, descubierto en las catacumbas de la Basílica de San Sebastián de Roma, en el año 1877. Cuenta San Buenaventura en su "Legende de Santi Francisci" que tras celebrar la misa el sacerdote sobre el pesebre[2] (utilizándolo como altar), San Franciso cantó el Evangelio y realizó la predicación sobre el nacimiento de Cristo, hijo de Dios, en circunstancias tan humildes como las que en aquel momento se reproducían (es decir, en una fría noche de invierno, en el interior de una cueva, resguardado en el lugar donde comían los animales que, junto al Niño, lo calentaban con su aliento, causando una enorme emoción entre los asistentes, de tal forma que el señor del lugar, Juan de Greccio "aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir"[3] Se supone que tras esta primera ocasión, que más que un belén puede asimilarse a un drama litúrgico[4] se fue popularizando la instalación de belenes en las iglesias durante la Navidad, con figuras de terracota, cera o madera en vez de seres vivos.

Antes de la celebración de Greccio existen muchos antecedentes de representación plástica del nacimiento de Jesús, tanto en las Catacumbas romanas (lo que da idea de su relación con el cristianismo primitivo)[5] como en las iglesias y otros lugares relacionados con el culto religioso cristiano. Los antropólogos e historiadores relacionan directamente las figuras del belén con diferentes objetos de culto de formas antropomórficas y animales, desde las Venus prehistóricas[6] hasta las pequeñas esculturas griegas llamadas tanagras,[7] pero muy especialmente por el culto romano a los dioses del hogar (lares) que se realizaba también mediante pequeñas esculturas con forma humana y que se custodiaban en el larario[8]


Referencias Bibliográficas:
1.Tomás Caballé y Clos: El Belén catalán, espejo del belén mundial, pag 50-53
2. San Francisco no podía celebrar la misa por ser solamente diácono y no sacerdote, aunque podía predicar y leer el Evangelio
3. Amades, Joan: El Pessebre, pag. 25
4. Amades, Joan, op. cit. pag. 24 y 25
5. Rebé Landa, José María: Belenes, pag. 16
6. Amades, Joan: El pessebre, pag. 194
7. Garrut, Josep Mª:: Viatge a l'entorn del meu pessebre, pag. 67
8. Garrut, Josep Mª., op. cit., pag. 45


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martes, 14 de diciembre de 2010

La ecografía del "Jesús no nacido" inunda Inglaterra para recordar el sentido de la Navidad


La Navidad desde el punto de vista cristiano es conmemorar el nacimiento del Mesías, el Hijo de Dios. Por eso, una campaña de una entidad evangélica ha inundado las calles de las ciudades inglesas con esta curiosa imagen.


La organización ChurchAds.net ha llenado Inglaterra con carteles en los que se ve una ecografía con una imagen que quiere representar a Jesús en el vientre de María, para recordar que Él es el verdadero sentido de celebrar la Navidad.

Los responsables de la campaña argumentan que quieren difundir el verdadero sentido y origen cristiano de la Navidad, utilizando en este periodo de diciembre previo al nacimiento de Jesús la que hubiese sido su imagen, de existir en su tiempo las técnicas ecográficas de hoy en día.

EL ANUNCIO
El anuncio muestra los rasgos ecográficos de un niño intraútero, con el añadido de una corona de santidad, que lleva el texto "He’s on His way" (El está en camino); y debajo: “La Navidad es celebrar a Cristo”. Se calcula que será visto por más de 40 millones de personas. Posiblemente muchas más, dada la difusión que está teniendo a través de internet en todo el mundo.

ChurchAds.net (Anuncios de la Iglesia) es una organización británica que aglutina a varias denominaciones evangélicas (como anglicanos, metodistas y bautistas, entre otros), a las que ofrece asesoramiento y servicio de marketing y publicidad. La Iglesia Católica no forma parte de esta organización.

…Y LA POLÉMICA Como suele ocurrir en estas cuestiones, ya ha surgido la polémica. Organizaciones laicistas y pro-aborto han cuestionado la campaña por entender que existe implícito un mensaje pro vida y anti abortista.

Terry Sanderson, de la Sociedad Nacional Laica (National Secular Society), a la que pertenece el siempre hipersensible Richard Dawkins, declaró al The Times que la campaña suponía politizar las Navidades al introducir un elemento antiabortista y que si la Iglesia anglicana se unía a ella, se quejarían a la Charity Commission, que supervisa las organizaciones dedicadas a la filantropía y la beneficencia.

Sin embargo, la idea ha ganado miles de seguidores en el mundo y ya circulan versiones del aviso en distintos idiomas (como la que acompaña esta noticia, en castellano).

ProtestanteDigital.com

PREDICACION DE GEORGE WHITEFIELD


Como su contemporáneo y conocido, Jonathan Edwards, Whitefield predicó con la teología calvinista de trasfondo. Fue reconocido por su voz de gran alcance (algunos escritos hablan de audiencias de hasta 80.000 personas) y su capacidad de apelar a las emociones de la muchedumbre. A diferencia de la mayoría de los predicadores de su tiempo, él hablaba espontáneamente, sin leer necesariamente sus notas para el sermón. Es difícil precisar dónde residía el secreto del éxito de su predicación, algunos estudiosos de su trabajo señalan que sus sermones impresos no contienen nada distinto de lo que predicaban otros, su secreto entonces puede haber estado en la sinceridad y el encanto de su voz, que atraía tanto a ricos como a pobres.

El estilo más "democrático" con el que predicaba Whitefield agradó mucho a su audiencia americana. Benjamin Franklin asistió una vez a un culto de avivamiento que se efectuó en Filadelfia y quedó enormemente impresionado por la capacidad del evangelista para entregar un mensaje claro a una audiencia tan grande. Además, Whitefield también supo utilizar los medios de comunicación (como el periódico) para beneficiar publicitariamente su causa. Su revolucionario estilo de predicar marcó el camino que los sermones desde entonces han debido seguir. Él es uno de los padres de las Iglesias evangélicas estadounidenses del siglo XX. Probablemente fue el predicador más conocido en América durante el siglo XVIII, porque viajó por todas las colonias británicas en América y atrajo grandes muchedumbres, logrando notable cobertura de los medios de comunicación y consolidándose como una de las figuras públicas más extensamente aprobadas en la América anglosajona antes de George Washington.

Wiki

sábado, 3 de julio de 2010

Moralidad eclesiastica de hoy ¿Conforme a las Escrituras?


Traigo a colación la consagración de una lesbiana que realizó el año pasado la Iglesia Luterana de Suecia, escribo esto para resaltar lo común que se han hecho estos casos en las iglesias históricas del orbe, ¿A donde a quedado el buen ejemplo y la rectitud? ¿Estas son las Iglesias de Avanzada como muchas se hacen llamar? ¿Donde está el papel de sus ministros que proclaman la sana doctrina de Dios?

Eva Brunne, de 55 años, pastor protestante de Estocolmo, se convirtió en la primera mujer homosexual en ser consagrada obispo de la Iglesia Luterana de Suecia, que hace meses había autorizado los matrimonios religiosos entre personas del mismo sexo.

Brunne fue consagrada obispo de la diócesis de Estocolmo durante una ceremonia celebrada en la catedral de Upsala, en el norte capital sueca.

La religiosa, unida en matrimonio con una mujer pastor con la que tiene un hijo de tres años, eligió como motor de su actividad pastoral "No hacer distinciones entre las personas", una frase de la Biblia.

En la misma ceremonia también fue consagrada obispo otra mujer, Tuulikki Koivunen Bylund

El interrogante que surge al respecto es: ¿Va todo esto conforme a las Escrituras?Cierto que no, pero la crisis moral que golpea hoy al mundo a entrado abiertamente en la iglesia, nunca olvidemos que somos la luz del mundo y la sal de la tierra, ¿Qué sentirá el Señor en su corazón por todo esto?, vivamos consagrados para El y dirijamonos con temor y temblor mientras seamos peregrinos en esta tierra.

Conozcamos a Farel


Guillaume Farel (Gap, Delfinado, Francia, 1489 - Neuchâtel, Suiza, 1565), reformador y predicador francés, que desempeñó un importante papel en la introducción de la Reforma en Suiza.

Nació en una familia aristocrática en la región francesa del Delfinado. Mientras estudiaba en la Universidad de París se hizo alumno del erudito humanista y reformador moderado católico Jacques Lefèvre d'Étaples. Hacia el año 1520, Guillaume Farel ya había adoptado las ideas protestantes, y en 1523 fue expulsado de Francia por difundirlas. Se trasladó a Basilea, aunque sus enérgicos ataques al catolicismo le llevaron muy pronto al destierro. Continuó difundiendo las ideas de la Reforma, sobre todo entre los francohablantes suizos y se hizo famoso por su valor y elocuencia.

En 1532 se trasladó a Ginebra, donde su predicación y debates públicos ayudaron al triunfo del protestantismo, que el ayuntamiento de la ciudad adoptaría de manera formal en 1535. En 1536 Guillaume Farel persuadió al teólogo y reformador francés Juan Calvino para que le ayudara en la difusión de la Reforma y en la normalización de las prácticas eclesiásticas. Sus severas medidas iniciales fueron resistidas y los dos reformadores tuvieron que abandonar Ginebra en 1538. Farel se instaló en Neuchâtel, pero convenció a los ginebrinos para que permitieran el regreso de Calvino en 1541, y se convirtió en uno de sus más estrechos consejeros.

Tomado de Wikipedia

martes, 22 de junio de 2010